0
1 compartir

Desde hace tiempo pareciera que las películas de Pixar están más bien dirigidas hacia los adultos y como añadidura, al público infantil. Uno de estos casos es la secuela de Los Increíbles, la cual toca temas importantes de la agenda pública, tan variados como actuales. 

Los mass media, el control de la información, la división de roles entre hombres y mujeres, la inclusión y la legalidad no son tópicos precisamente nuevos, pero se refrescan en un contexto como el de Estados Unidos con Donald Trump, además de que siempre es agradable ver que se habla de cosas así de esenciales en una película para niños. 

Por Erick Estrada, Vía Cinegarage

Para unir en segundos una historia que en realidad está separada 14 años de su antecesora, Brad Bird muestra un ángulo diferente el final de la película anterior para propulsar la presente. Aquí, la familia Increíble va detrás de un nuevo criminal, que en la primera película parecía un epílogo divertido y simple.

En un giro brillante y hasta cierto punto audaz, el villano de pacotilla que en el remate de Los Increíbles (EUA, 2004) se antojaba casi como un chiste local, es reenfocado aquí para desatar el conflicto central de la nueva historia que a su vez dará oportunidad a Bird para ahondar más en la anécdota y personajes de la primera película y de dotar a su nueva narración de un discurso actual e importante.

El encuentro entre la familia Increíble y Subterráneo provoca que todos “los súper” sean nuevamente condenados a la oscuridad, a la ilegalidad. Ello ya había sido discutido en aquella primera parte, pero aquí Bird (director y guionista) encuentra la forma de darle todavía más vitaminas para convertir la tragedia familiar en una propuesta universal: ¿dónde quedan todos los súper que están condenados a vivir en la sombra? Los Increíbles ya no son una sola familia, son una familia que representa a un grupo mayor de individuos.

También utiliza la inversión de roles que deja el terreno limpio para que el padre de familia comprenda y aprecie el ejercicio de la corresponsabilidad (en todos los niveles); la descripción simbólica y puntual de los miembros de una familia, cada uno poseedor de cualidades propias pero perteneciente a la comunidad que es la familia en sí: el pre adolescente impetuoso, la adolescente enredada en sí misma. etc. Al cumplir con ello, con lo mínimo que se espera de ella (una película animada de acción, adulta pero comprensible para los niños) y habiéndose tomado el tiempo, la película entra en su parte más interesante.

La villanía a la que se debe enfrentar esta nueva banda de “súpers” para conquistar su lugar en la sociedad que los rechaza, es una que predica un discurso tremendamente semejante a la América que quiere ser grande otra vez: la de la supervivencia del más apto en un contexto de auto protección ante las fallas de la sociedad (la frase “los más aptos sobreviven” suena en la película), la que rechaza lo plural, lo ajeno, lo diferente y que además lanza su enajenante sermón a través de las pantallas omnipresentes en nuestro mundo.

Los Increíbles 2 exhorta a aceptar la existencia de los demás no importa quién de ellos dos lleve la dirección. Esta familia es el símbolo de esos otros, de “los súper” que han sido declarados ilegales y que ahora, desde el aparente fracaso son perseguidos y satanizados por quien los desprecia y los ha declarado ilegales. Construyen una nueva comunidad que pelea como comunidad y piensa como comunidad, derrotando paso a paso los obstáculos puestos por quien los quiere lejos: las pantallas hipnotizantes, el discurso conservador, el señalamiento a lo diferente.


¿Te Gustó? ¡Comparte con tus amigos!

0
1 compartir

¿Cuál es tu reacción?

confuso confuso
0
confuso
diviertido diviertido
1
diviertido
enojo enojo
0
enojo
amor amor
0
amor
ganador ganador
1
ganador
fail fail
0
fail
geeky geeky
0
geeky
lol lol
0
lol
omg omg
1
omg
voyerista

Comments

comments